EDITORIAL DEL AUTOR 10/04/2002
Contrato de Sociedad (3)

FORMAS DE PARTICIPACIÓN

Porcentajes y proporciones

Todos los trabajadores de la empresa integran el 50 por ciento del capital social. Nadie queda excluido y todos son copropietarios con su respectiva cuota variable de participación. El 50 por ciento del capital perteneciente a los socios trabajadores hay que considerarlo como una parte indivisa de su participación y como una parte proporcional en derechos políticos y económicos respecto a la sociedad. El 50 por ciento indiviso estará representado por un ente con personalidad jurídica integrado en los órganos directivos de la empresa en representación de los trabajadores.

Este ente jurídico es el que percibe el 50 por ciento de las utilidades de la sociedad y propone a la Asamblea de los socios trabajadores la forma de distribución, de conformidad a la cuota de participación de cada uno de ellos.

He dicho que esta cuota de participación es variable. Aunque en principio se da a la cuota-parte el carácter que tiene en la comunidad de bienes, aquí no puede tener el carácter de cuota invariable, dado que la propiedad común siempre será del 50 por ciento del capital social, pero los partícipes pueden cambiar. La empresa tiene movimiento de personal. Altas y bajas por distintos conceptos y al ser principio inalterable que todos los trabajadores de la empresa, por el hecho de serlo, ya quedan integrados como partícipes de ella, las cuotas de participación cambiarán al ritmo de las variaciones que se den en la plantilla de personal.

El cálculo de las cuotas de condominio será laborioso pero justo en su determinación. Con el criterio de variabilidad de la cuota dentro la copropiedad del capital social, se resuelven todos los problemas que aparecen, algunos insolubles si se asignasen titularidades directas en el capital. Si este capital estuviese dividido en acciones y cada trabajador fuese propietario de un número de ellas, la movilidad de la plantilla causaría estos dos problemas:

1. Ingresos de nuevos trabajadores

Es condición esencial de que cada trabajador debe ser copropietario de los bienes de la sociedad. El capital social está distribuido nominalmente y no hay porciones disponibles. ¿De dónde conseguiremos las participaciones para los nuevos trabajadores?
Sólo hay dos maneras de conseguirlas. Una de ellas - el aumento de capital - se descarta por incongruente. La otra forma es que los trabajadores cedan parte de sus títulos. Las preguntas que surgen son: ¿Quiénes cederán sus títulos? ¿Cómo hacerlo si los títulos son indivisibles? ¿Proporcionalmente? ¿Por sorteo? Los Estatutos sociales pueden prever el sorteo, pero por sorteo un trabajador puede quedar despojado de sus acciones, cosa que es contraria al sistema.

2. Retiros de personal

Es posible que no susciten tantos problemas en la distribución de las participaciones del personal cesante. Siempre habrá quien compre los títulos disponibles.

Aparte el problema de asignación de títulos en el caso de que algún trabajador deje de pertenecer a la empresa, surge otro conflicto con repercusión negativa entre los trabajadores, porque algunos no sólo participarán en los beneficios según su esfuerzo y categoría sino que, además, tendrán el carácter de socios inversores aprovechándose de beneficios que corresponden a los socios trabajadores. Esta actitud, perfectamente normal desde el punto de vista económico, puede ser considerada irregular por los trabajadores, rompiendo la armonía e igualdad entre ellos.

Estos problemas no existen si cada trabajador tiene una cuota variable del capital social. Estas cuotas pueden calcularse de distinta manera, por ejemplo:

A) Todos los trabajadores están clasificados en categorías según su trabajo, especialidad, escalafón, etc. A cada categoría se le asigna un número de puntos que servirán de base para el cálculo de la cuota de participación respectiva, proporcionalmente al total de puntos que correspondan a todo el personal.

A este sistema se le atribuye cierta arbitrariedad al asignar un número de puntos a cada categoría profesional, de difícil comprobación por los trabajadores que, sin elementos de juicio disponibles, siempre preguntarán por qué tal categoría tiene el doble de puntos que la suya. Por eso mejor tomar los salarios como base de cálculo de las participaciones.

B) Tomar los salarios como base de cálculo es más real por tratarse de cosa cierta y concreta y no una estimación subjetiva. Tenemos dos referencias: el total de salarios satisfechos durante el año y los que corresponden a cada trabajador. La relación de ambos valores nos dará el coeficiente con el que cada trabajador participará en el reparto del dividendo.

Independientemente del cálculo utilizado, se manifiesta un fenómeno que aumenta indirectamente la rentabilidad, originado por el deseo de percibir mayores dividendos. Así, se evitará, en lo posible, la contratación de nuevo personal, procurando que el trabajo siga efectuándose con la plantilla normal, reemplazando las bajas sólo en los casos límite. Los trabajadores saben que estos esfuerzos quedan compensados con mayores dividendos al disminuir el costo de la mano de obra.

Se han indicado dos formas para calcular las cuotas de participación en los beneficios. Estos mismos porcentajes servirán para establecer las respectivas aportaciones al capital de la sociedad.

Las aportaciones no constituyen una titularidad directa. Serán administradas por un ente con personalidad jurídica representando los intereses de los trabajadores en la empresa. Ese ente jurídico será el titular de las participaciones comunes que vendrán a ser una propiedad en condominio, común e indivisible, de la que cada trabajador tendrá su cuota variable, por ser la comunidad una agrupación abierta.

Es indispensable la ayuda e intervención del Estado como administrador por la gran cantidad de dinero que se necesita para poner en marcha el Contrato de Sociedad de La Tercera Vía. Las ayudas no son ni préstamos ni subvenciones. Tienen su origen en la ejecución de un sistema de capitalización del trabajo futuro. Es necesario acudir a la página inicial para comprobar y comprender cómo, a partir de la construcción ininterrumpida de viviendas, surgen cuantiosas reservas ajenas a los Presupuestos generales, parte de las cuáles servirán para financiar todo el proceso del Contrato de Sociedad. Con cargo a esos recursos el Estado anticipa los aportes de los trabajadores. El reintegro del capital financiado a los trabajadores se hará reservando anualmente un porcentaje de los beneficios que les corresponda hasta la cancelación del capital anticipado. No se calcularán intereses.

Todo el procedimiento explicado es sólo como ejemplo.. En la práctica surgirán otras posibilidades. Lo importante es aceptar el Contrato de Sociedad como una realidad porque en base a “globalizarlavivienda” se dispondrá de toda la financiación necesaria.

Próximo Editorial 20 Abril de 2002

Reto a la Unión Europea (1)

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Francisco Montaner


Globalizar la vivienda con coste cero