EDITORIAL DEL AUTOR 01/03/2002
Doctrina Social de la Iglesia

Inspiradora del Contrato de Sociedad.

Para conocer la Doctrina Social de la Iglesia debe acudirse a las Encíclicas que los Papas han escrito a lo largo de sus Pontificados
Transcribo los párrafos en los que directa o indirectamente plantean la conveniencia del Contrato de Sociedad como forma de justicia social. (Las marcas en mayúsculas, son mías)
Fuente: Las Encíclicas; “ 8 Grandes Mensajes” - Biblioteca de Autores Cristianos de la Editorial Católica, S.A Madrid 1971

Cuando se estudian las miserables condiciones de trabajo durante el siglo XIX hasta final de la güerra 1914-1918, destacan las condenas coincidentes entre el Manifiesto Comunista de 1848, la Encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII de 1891 y la Constitución de la Organización Internacional del Trabajo de 1919, al referirse a la situación de los trabajadores..
Dice el Manifiesto Comunista: “ la situación del obrero moderno lejos de mejorar conforme prospera la industria, decae, empeora por debajo del nivel de su propia clase.. La burguesía es incapaz de garantizar a sus esclavos la existencia ni aún dentro su esclavitud, porque se ve forzada a dejarlos llegar hasta una situación de desamparo.”
El Papa escribe: “No sólo la contratación del trabajo sino también las relaciones comerciales de toda índole, se hallan sometidos al poder de unos pocos, hasta el punto de que un número sumamente reducido de opulentos y adinerados ha impuesto poco menos que el yugo de la esclavitud a una muchedumbre infinita de proletarios.”
El primer Considerando del preámbulo de la Constitución de la OIT, dice:: “…existen condiciones de trabajo que entrañan tal grado de injusticia, miseria y privaciones para gran número de seres humanos...”

La OIT marca un punto de inflexión en la situación de los obreros. Antes, la situación laboral de los obreros era una jornada de trabajo extenuante y un salario mísero. Nada más. El después significan derechos de asociación y libertad sindical, limitación de la jornada laboral, salario mínimo vital, seguros sociales, vacaciones pagadas, entre otros. Estos derechos se han ido ampliando pero están tocando techo sin resolver el desempleo ni la pobreza ni los niños de la calle ni la desesperanza del llamado Tercer Mundo, que supera con creces la desesperación de los obreros del siglo XIX.
Del Manifiesto Comunista surgió el Estado soviético con su doctrina finiquitada en el mismo siglo XX.
De la encíclica Rerum Novarum queda, como asignatura pendiente, el deseo de los Papas de que los obreros tengan algo más que un salario por su trabajo cuándo en sus encíclicas se refieren a los derechos de los trabajadores.


Los Papas

León XIII Encíclica Rerum Novarum 1891

«Se da por sentado y aceptado que el derecho de propiedad debe considerarse inviolable. Por ello las leyes deben favorecer este derecho y proveer, en la medida de lo posible, a que la mayor parte de la masa obrera tenga algo en propiedad.»

«Los hombres, sabiendo que TRABAJAN EN LO SUYO, ponen mayor esmero y entusiasmo.»

Pío XI Encíclica Quadragesimo Anno 1931

«Es necesario que las riquezas, que se van acumulando constantemente merced al desarrollo económico - social, se distribuyan entre cada una de las personas y clases de hombres, de modo que quede a salvo esa común utilidad de todos, o, en otras palabras, que se conserve inmune el bien común de toda la sociedad.

Esta ley de justicia social prohibe que una clase excluya a la otra en la participación de los beneficios.»
«De todos modos, estimamos que estaría más conforme con las actuales condiciones de la convivencia humana que, en la medida de lo posible, el CONTRATO DE TRABAJO se suavizara algo mediante EL CONTRATO DE SOCIEDAD como ha comenzado a efectuarse ya de diferentes maneras, con no poco provecho de patronos y obreros. De este modo, los obreros y empleados se hacen socios en el dominio y en la administración o participan, en cierta medida, de los beneficios percibidos.»

Pío XII Radio - mensaje 1944

«La pequeña y la mediana propiedad en la agricultura, en el artesanado, en el comercio y en la industria deben protegerse y fomentarse; las uniones cooperativas han de asegurar a estas formas de propiedad las ventajas de la gran empresa; y por lo que a las grandes empresas se refiere, ha de lograrse que EL CONTRATO DE TRABAJO se suavice con algunos ELEMENTOS DEL CONTRATO DE SOCIEDAD.»

Juan XXIII Encíclica Mater et Magistra 1961

«Este deber de justicia (justicia social) puede cumplirse de diversas maneras, como la experiencia lo demuestra. Una de ellas, y de las mas deseables en la actualidad, consiste en hacer que LOS TRABAJADORES, en la forma y el grado que parezcan más oportunos, PUEDAN llegar a PARTICIPAR poco a poco EN LA PROPIEDAD DE LA EMPRESA donde trabajan, puesto que hoy, más aún que en los tiempos de nuestro predecesor, con todo el empeño posible se ha de procurar que, al menos para el futuro, se modere equitativamente la acumulación de las riquezas en manos de los ricos y se repartan también con la suficiente profusión entre los trabajadores.»

Pablo VI Encíclica Populorum Progressio 1967

«La propiedad privada - dice el Papa - no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto. No hay ninguna razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad cuando a los demás les falta lo necesario.»

«Entiéndasenos bien: la situación presente tiene que afrontarse valerosamente, y combatirse y vencer las injusticias que trae consigo. EL DESARROLLO EXIGE TRANSFORMACIONES AUDACES profundamente INNOVADORAS. Hay que emprender, sin esperar más, reformas urgentes. Cada uno debe aceptar generosamente su papel, sobre todo los que por su educación, su situación y su poder tienen grandes posibilidades de acción.»

Juan Pablo II Encíclica Laborem exencens 1981 Ediciones Paulinas, Madrid

«Es conveniente corroborar todo el esfuerzo a través del cual la enseñanza de la Iglesia acerca de la propiedad ha tratado y sigue tratando de asegurar la primacía del trabajo y, por lo mismo, la subjetividad del hombre en la vida social, especialmente en la estructura dinámica de todo el proceso económico. Desde esta perspectiva, sigue siendo INACEPTABLE la postura del "rígido" capitalismo, que defiende EL DERECHO EXCLUSIVO A LA PROPIEDAD privada DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN, como un dogma intocable de la vida económica. El principio del respeto del trabajo, exige que este derecho se someta a una revisión constructiva en la teoría y en la practica. En efecto, si es verdad que el capital, al igual que el conjunto de los medios de producción, constituye a su vez el producto del trabajo de generaciones, entonces no es menos verdad que ese capital se crea incesantemente gracias al trabajo llevado a cabo con la ayuda de ese mismo conjunto de medios de producción, que aparecen como un gran lugar de trabajo en el que, día a día, pone su esfuerzo la presente generación de trabajadores.» «Bajo esta luz adquieren un significado de relieve particular las numerosas propuestas hechas por expertos en la doctrina social católica y también por el supremo Magisterio de la Iglesia. Son propuestas que se refieren a la copropiedad de los medios de trabajo, a la participación de los trabajadores en la gestión y o en los beneficios de la empresa, el llamado “accionariado" del trabajo y otras semejantes. Independientemente de la posibilidad de aplicación concreta de estas diversas propuestas, sigue siendo evidente que el reconocimiento de la justa posición del trabajo y del hombre del trabajo dentro del proceso productivo exige varias adaptaciones en el ámbito del mismo derecho a la propiedad de los medios de producción.»

«Cuando el hombre trabaja, sirviéndose del conjunto de medios de producción, desea a la vez que los frutos de este trabajo estén a su servicio y al de los demás y que en el proceso mismo del trabajo tenga la posibilidad de aparecer como corresponsable y coartífice en el puesto de trabajo, al cual esta dedicado.»

«Pero hay que subrayar ya aquí, en general, que EL HOMBRE QUE TRABAJA DESEA no sólo la debida remuneración por su trabajo, sino también que sea tomada en consideración, en el proceso mismo de producción, LA POSIBILIDAD de que él, a la vez que trabaja incluso en una propiedad común, sea consciente de QUE ESTA TRABAJANDO “EN ALGO PROPIO".
Laborem exercens, Ediciones Paulinas, Madrid 1981

En las palabras del Papa León XIII «Los hombres, sabiendo que trabajan en lo suyo, ponen mayor esmero y entusiasmo», subyace la idea del Contrato de Sociedad, citado expresamente por sucesivos Papas para poderlo convertir en una opción generalizada.

La consecuencia de esta alusión reiterada por la Iglesia a favor del Contrato de Sociedad, es LA TERCERA VIA, que define el contrato, detalla sus variantes, planifica su organización y con apoyo del Proyecto de “globalizarlavivienda”, crea un sistema financiero autónomo para su desarrollo integral.
Sistema financiero autónomo para desarrollar el Contrato de Sociedad reclamado por la Iglesia a partir de 1891. Por tanto, ya se dispone del elemento que faltaba: la financiación del anhelo eclesial, manifestado en el transcurso de un siglo, para que los trabajadores tengan algo más que un simple salario. Sólo falta que este anhelo se transforme en voluntad irrenunciable y comprometida para promover en forma real el acceso de los trabajadores a la propiedad de medios de producción.
Ha terminado el tiempo de espera. La Iglesia reivindicaba una justicia social que siempre dependía de la voluntad de los gobernantes de turno, incapaces de comprender lo que significaba el Contrato de Sociedad sugerido por los Papas en bien de los trabajadores. Ahora existe el Proyecto de “globalizarlavivienda” que no puede ignorarse porque es el punto de partida para generar recurso suficientes para financiar a los trabajadores e iniciar la nueva forma de relación laboral.
Mi deseo es que la respuesta no se haga esperar mientras vaya desmenuzando el CONTRATO DE SOCIEDAD en sus principales componentes: principios generales, fundamentos económicos, prototipos de uniones del trabajo-capital, forma de participación de los trabajadores y el protagonismo de los sindicatos en su tutela.

El próximo Editorial 10 Marzo de 2002

Los cuatro pilares de LA TERCERA VÍA

Francisco Montaner


Globalizar la vivienda con coste cero