EDITORIAL DEL AUTOR 26/01/2004
EL ESCEPTICO


EL ESCÉPTICO Número 1

26 de Enero de 2004

Mi escepticismo

El nombre de “El ESCÉPTICO” para esta sección de mi página Web refleja mi estado de ánimo, dolido pero no rendido, por los resultados nulos en mis intentos de hacer comprender el alcance económico y social de mi libro La Tercera Vía, ediciones 1984 y 1999. Voy a razonar mi propia visión no de la política sino de los políticos; tampoco de las ideologías partidistas sino de los gurús que las manipulan. Diferenciar entre Bancos y banqueros, entre economía y economistas, entre finanzas y financieros, entre la masa humana que trabaja y la opulencia que acumula riquezas a costa de ese trabajo. Marcar el cambio de perfil de los políticos antes y después de los comicios. Antes son personas serviciales, amables, de desbordante cordialidad; después no las busques que no te recibirán, ni te atenderán y tampoco contestarán ninguna de tus cartas si se te ocurre escribirles. Veinte años tratando conseguir la mínima atención a mi Proyecto de convertir el Contrato de Trabajo en Contrato de Sociedad abriendo el camino para que se cumpla y se convierta en realidad el segundo párrafo del artículo 129.2 de nuestra Constitución que dice: Los poderes públicos .... “ También establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción.” Y el artículo 47: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”.
Mi Web se basa en dar cumplimiento real a ambas disposiciones constitucionales. Pueden estudiarse los detalles y cálculos de matemática financiera. Quién no esté de acuerdo tenga el valor de discutirlo conmigo con honradez y conocimientos suficientes, porque, para mí, los políticos profesionales, aquéllos que no sirven para otra actividad productiva que no sea sobresalir en su verborrea, son perfectos analfabetos en economía y finanzas y por este motivo les otorgo la presunción de inocencia de que no obran con mala fe, sino por ignorancia y miedo a perder sus liderazgos y alejarse del aura del poder, cuando anteponen sus intereses personales a los intereses de los ciudadanos. También es posible teman al ridículo si intentan oponerse públicamente a un Proyecto del que no tienen la más mínima noción, aunque los hay que con desparpajo se atreven a todo.
Esta sección de mi Web, haciendo uso de mi libertad de expresión y libre opinión, voy a dedicarla a la crítica corrosiva con el mayor respeto posible. Temas diversos y frecuencia constante.
Con el fin de romper la monotonía de leer el fárrago de una prosa más o menos extensa, a menudo utilizaré complementos en verso (sólo en la versión española) al considerar que las ideas son más escuetas y penetrantes y la lectura más amena. El título “El ESCÉPTICO” de esta página refleja mi escepticismo.
En el siguiente artículo expondré mi razonamiento de que los problemas reales de los ciudadanos en una administración democrática no son de política abstracta sino de economía concreta. Las promesas políticas generalizadas contenidas en un programa electoral no sirven para llenar la cesta del mercado y comportan una abstención mínima en los comicios del 30 al 40 por ciento, o más. Un proyecto detallado cuya oferta principal sea disponer de la capacidad económica de generar recursos, sin presión fiscal ni endeudamientos, que permitan el pleno empleo, base de la prosperidad individual, reducirá la abstención a un mínimo sorprendente. ES VITAL MI SISTEMA FISCAL NUEVO.
Quiénes adopten este planteamiento conseguirán la mayoría absoluta.
Si quieren ponerse en contacto conmigo para aclararles cualquier punto de mi página que describe el Proyecto de pueden hacerlo a fmontaner15@hotmail.com
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Escepticismo

Al quemarse los yugos
se abrieron caminos a la riada,
caminos caminando hacia el vacío
aunque nacidos de la esperanza.
Y de tanto caminar
me quedaron los pies llagados,
negándose a dar un paso más
porque se sienten cansados.

Cansados... cansancio...
¿De dónde viene el cansancio?
¿Del tedio, del hastío, del hambre saciada,
de la sed apagada, del alma adormecida,
de la bandera del ideal quemada,
de la palabra perseguida,
de la ausencia de la amada ?
¿De dónde viene el cansancio,
de qué me siento cansado?
¿De no encontrar arraigo
ni en el suelo ni en la gente?
¡Si yo pudiera saber!
Puede ser por no sentir deseos.
Puede ser que el cansancio nazca
por no poder descansar,
por llorar inútilmente al ver tantas injusticias,
por la malicia que va creciendo,
por la maldad entronizada,
por la misericordia que está ausente,
por convertir la solidaridad en nebulosa
manipulada por jauría poderosa.
Puedo estar cansado de tanto caminar
por caminos torcidos creyendo eran rectos,
de tanto esperar un amanecer brillante
iluminando rostros frescos,
alegres y humanos, sin arrugas;
cansado de tanto desear corazones unidos
y no puños cerrados,
unos de avaricia, otros de amenaza.
Me siento cansado por no poder hacer nada
que remedie tantos males;
cansado de gritar que heredar el hambre
es heredar el infierno,
que vivir el infierno es necesitar y no tener nada.
Cansado de atender manos suplicantes
que después te arañan.
¡Qué sé yo de que estoy cansado!
Cansado de escuchar graznidos de cuervos
disfrazados de profetas;
revelaciones fulleras y sectas macabras,
dioses mundanos y creyentes perversos.
Cansado de hombres de palabra fácil
que usurpan la cosa pública con fines demoledores,
embaucando, prometiendo, engañando.
Cansado de escuchar promesas fraudulentas;
cansado de mirar rostros enjutos,
almas enjutas, tiempo borroso, tiempo turbulento,
cuerpos que existen aceptando su mísera suerte.
Cansado de contemplar tanta ramera llorando,
tantos cabrones y maricas gritando,
tanta palabrería de políticos y tiranos.
Cansado de contemplar tantos santos de hojalata,
tantos hombres niños caminando sin rumbo,
tanta carroña llenando barrigas sin forma.
Cansado de rezar siempre
las mismas oraciones, ya sin sentido,
al mismo Dios siempre oculto,
siempre sordo,
forzado a creer que es bueno,
sin negar que es sabio, sin negar que es Santo.
Cansado de contemplar el poder
de hombres mezquinos pisando hierba
seca repleta de esqueletos
sobre los que construyen sus imperios.
¡Imbéciles, que también vais a morir
convertidos en podredumbre
sin merecer ni un escupitajo como recuerdo!
Cansado de promesas falsas
disfrazadas de caridad.
¡Cómo no voy a estar cansado
si nací libre en una Tierra de belleza exquisita
y voy a irme bajo el estigma de extinción
liderada por humanos con fuerzas destructoras,
ebrios de poder, riquezas y orgías,
comportándose como manadas de alimañas!
¡Cómo no voy a estar cansado
si ya no creo en nada, ni deseo nada,
ni aspiro a nada, ni espero nada!
Tampoco puedo penetrar
en el alma humana
y conocer la verdad
que esconden unos ojos claros
o una dulce sonrisa.
¿De dónde nacerá el cansancio?
Puede que nazca de la certeza
de la propia impotencia,
del desequilibrio entre deseos frustrados
y esperanzas marchitas,
entre amor a raudales
y desprecios visibles;
puede que arranque de no poder vencer
los odios y las envidias,
de confiar demasiado en las almas sencillas
que sólo esconden pozos de hipocresía.
¿Pero que importa de dónde venga el cansancio?
¿Qué importa que me sienta cansado?
Con indiferencia la bola seguirá rodando
hasta que otra bola la destruya
si el hombre, con su locura, no se le anticipa.
Se consumirán los recuerdos.
Se habrá extinguido la vida.
No quedará nada de nada.
Las ambiciones, las codicias, los desesperanzas,
habrán muerto.
Pero ……
¡Loor a ti, Ángel vengador
de tanto desvarío humano
si de verdad existes en el Universo!

Mi escepticismo ha sido tu regalo.


Francisco Montaner


Globalizar la vivienda con coste cero