EDITORIAL DEL AUTOR 16/02/2004
UN NUEVO SISTEMA FISCAL


Los Gobiernos presentan anualmente los Presupuestos de Gastos e Ingresos que regirán durante el año fiscal. En los Presupuestos restringidos se estiman los ingresos y en función de ellos se fijan los gastos y las inversiones. Son Presupuestos nivelados o con déficit cero, pero este sistema frena el desarrollo. Si los presupuestos son expansivos lo que prima son las necesidades en gastos e inversiones, independientemente de los ingresos, en cuyo caso se acude al endeudamiento. Es una forma conformista, aceptando a priori que la única forma de disponer de recursos suficientes son los impuestos, las tasas, la explotación de bienes del Estado, los endeudamientos o por la venta encubierta del patrimonio nacional utilizando el nombre enfático de privatizaciones.
Existen medios complementarios para que el Estado consiga cuantiosos ingresos para sus arcas, sin endeudamiento, que yo denomino la nueva fiscalidad o fiscalidad paralela.

FISCALIDAD PARALELA

Yo defino la fiscalidad paralela como el sistema de proporcionar ingresos a las arcas públicas, de disposición inmediata, con respaldo de impuestos futuros que graven rentas del capital, derivadas de actividades económicas emergentes y totalmente ajenas a la administración del Estado. Una de esas actividades emergentes es la construcción masiva de viviendas autofinanciadas.
Explico la definición con la siguiente secuencia de actuaciones.
1. Se inicia un censo destinado a inscribir los solicitantes que deseen adquirir viviendas a pagar en 30 años, con hipoteca al 6,75 por ciento invariable, que incluye un seguro de vida para liberar la vivienda en caso de muerte del titular. Además se agregan derechos a otros beneficios sociales. Con una sola inscripción el proceso de todo el sistema descrito es válido.
2. Sabiendo las unidades de viviendas solicitadas, calculamos a cuánto ascenderán los ingresos trimestrales en concepto de cuotas de amortización de las hipotecas. afloran
3. Procedemos a emitir Bonos a 30 años al 7 por ciento de interés constante, cuya amortización trimestral coincida con el cobro de las hipotecas en igual período, es decir, tanto cobramos tanto pagamos. Con el valor neto de la emisión, previa licitación con compañías constructoras, edificamos las viviendas en cuya operación emergen ingresos netos para el Estado, que distingo como reservas ordinarias, destinadas a formar las reservas técnicas de los seguros de vida citados en el punto 1. y a la educación superior y postgrados.
4. Los Bonos emitidos tendrán la particularidad de pago de intereses fijos trimestrales y amortización única al vencimiento, con una prima del 50 por ciento que equivale aumentar el rendimiento lineal por año en el 1,66 por ciento.
5. Establecemos la cuota de amortización trimestral de los Bonos emitidos, formada por los intereses constantes durante 30 años y por la parte destinada a la amortización del capital, también constante, hasta la amortización final. Esta parte, que denomino remanentes, forma una voluminosa masa de capitales que retenemos y destinamos a infraestructuras e inversiones productivas, cuyos rendimientos acumulados y capitalizados reproducirán con creces el reembolso de los Bonos con la prima establecida.
6. Los intereses, que se pagarán por trimestres, son rendimientos del capital y están sujetos al impuesto que se retiene en origen. Estos ingresos por retenciones a favor del Estado, constituyen la fiscalidad paralela y se emplearán como cuota de amortización de una segunda emisión de Bonos, cuyo valor neto son ingresos libres, sin endeudamientos. Por este mismo sistema se procederá a una tercera emisión de Bonos, y el valor neto de ambas emisiones, con el nombre de reservas financieras, se destinará a financiar el Contrato de Sociedad de los trabajadores (ver el tema en la Web), en mejoras sociales, asegurar la continuidad de las pensiones, invertir en I+D y otras necesidades, entre ellas erradicar la pobreza mediante el trabajo continuado.
7. En la Web puede estudiarse con detalles todo el proceso.

El enemigo político

La aceptación y ejecución del Proyecto que apoya la fiscalidad paralela tiene dos enemigos letales, uno de contenido político y el otro de intereses económicos. En el orden político ningún partido organizado admitirá, por principios, añadir en sus programas y en sus proyecciones, iniciativas procedentes de extraños aunque en privado admitan que las propuestas son beneficiosas para la colectividad. Los responsables directos de las áreas afectadas no pueden consentir se invadan sus feudos de actuación ya que, de hacerlo, evidenciaría sus limitaciones, quedarían en ridículo, profanarían su prestigio y, sobretodo, será determinante el miedo de perder su influencia en el partido. La única posibilidad está en la formación de una agrupación cuyos fines sociales sean desarrollar la fiscalidad paralela, conscientes de la potencialidad y cuantía de los recursos disponibles para hacer realidad los cinco postulados de trabajo – vivienda - producción – consumo – ahorro.

El enemigo económico

Está formado por dos grupos bien diferenciados: el grupo inmobiliario integrado por una legión de promotores, constructoras, intermediarios, recalificaciones de terrenos municipales, especuladores, conexiones productivas y otras actividades opacas que, en conjunto, son los comodines que intervienen en el elevado precio de la vivienda y en la acumulación de cuantiosos beneficios e increíbles fortunas.
La puesta en marcha de la fiscalidad paralela la consideran como un torpedo a la línea de flotación de sus respectivas actividades. No pueden aceptar ninguna intromisión que merme sus ingresos.
El otro grupo lo constituyen, en primer término, los Bancos y banqueros con su desmesurada influencia económica, seguidos de las Cajas de Ahorro e Institutos de Crédito y también por los promotores y administradores de los Fondos de inversión, la mayoría de dudosa rentabilidad, pero que en conjunto manejan billones de euros producto del ahorro, un ahorro recompensado con intereses míseros en función de los tipos de interés oficiales. Como contrapartida, titulares de prensa informan que el Banco tal consigue tantos millones de euros más de sus participadas o que el Banco cual compra un alto porcentaje de otro Banco por miles de millones de euros. Ya sé que es su negocio; la cita es sólo para recordar que esas participaciones industriales e inversiones económicas de todo tipo, que les proporcionan abundantes beneficios, se apoyan, en gran medida, en el ahorro de los clientes. Imposible acepten que una fiscalidad paralela que ofrece unos intereses del 7% fijo y un incremento anual del 1,66 %, base de la emisión de los Bonos, se convierta en otro obús que drene las cuentas de ahorro de los ciudadanos.
De todos los contactos que he intentado establecer con actores principales de los dos grupos, sólo he conseguido silencio y paz, como en los cementerios. Allá ellos con su conciencia y la falacia de sus discursos a favor de no sé qué.

Cuando afirmo que la fiscalidad paralela hará posible el desarrollo de los cinco postulados vivienda – trabajo – producción – consumo - ahorro abro un nuevo periodo en la organización y bienestar de la sociedad. No son promesas políticas para alcanzar una posición de privilegio sino realidades palpables. La ciudadanía, ante todo, quiere libertad y trabajo. Asegurar pleno empleo en una campaña electoral, es un sarcasmo. Yo no lo prometo, lo ofrezco. Las cinco realidades económicas enunciadas son de ejecución inmediata, urgentes, porque apremia acudir en auxilio de la pobreza. Para el que tenga solucionados los problemas económicos, la pobreza es una palabra más del diccionario, pero el que la sufre vive en la desesperación del infierno.
La construcción de viviendas sin limitar la demanda crea puestos de trabajo en masa, fijos, sin precariedad. Con trabajo asegurado se resuelven los problemas familiares y puede comprarse una vivienda. El trabajo fijo, como norma, significa que la productividad es real y la productividad empuja el consumo porque el trabajo fijo permite equilibrar los presupuestos caseros y, además, estimula el ahorro. Estaríamos en presencia de ciclos permanentes de producción y consumo, es decir, de expansión económica, sin olvidar que se están generando cuantiosos recursos, repito sin endeudamiento, que permitirán consolidar el Estado del Bienestar durante muchos lustros.

En la Web añado la siguiente reflexión:

La condición necesaria para que el Proyecto prospere es que estas retenciones no se computen como ingresos en los Presupuestos del Estado. Deben tener una administración propia por la sencilla razón que se originan a través de un agresivo Programa de construcción masiva de viviendas cuyos costos no son partidas del Presupuesto de gastos ni se incluyen en sus previsiones de financiamiento. En estas condiciones el Estado no puede absorber una fuente directa de financiación atípica para atender sus necesidades. Los ingresos para el Estado deben ser producto de su gestión directa. Los beneficios los encontrará cuando el Programa aporte ingresos debido a mayor trabajo, menos paro y más consumo. El consumo será el motor del aumento sostenido de la actividad económica. Si el Estado no invierte no hay razón para que utilice los ingresos surgidos de actividades paralelas. Su única función debe ser tuitiva, de apoyo y vigilancia para una recta gestión del sistema, pero sin facultades de absorción directa de resultados. De aquí nace la exigencia de dos Presupuestos generales, uno de Ingresos y Gastos del Estado y el otro de liberación de recursos y su inversión continua.

El Estado deberá emplear dos sistemas de administración de recursos, paralelos e independientes: uno que ejecute los Presupuestos Generales y otro que administre con autonomía los fondos proporcionados por las reservas financieras derivadas de un proceso especial de capitalización a resultas del cual se forma un patrimonio por la separación administrativa de conceptos impositivos, que no de impuestos. Se está creando una forma de financiación autónoma que nada tiene que ver con los Presupuestos generales de gastos e ingresos. Nos hallamos en un caso particular en el que las retenciones de impuestos no pueden considerarse derechos computables en la recaudación normal porque surgen de una actividad especial no contemplada en los Presupuestos generales. En el sistema de administración paralela, los Estados de la Unión Europea separarán esta recaudación especial para utilizarla como cuotas de amortización de emisiones de Bonos. Sobre este punto no puede haber ningún reparo, primero, porque los Estados se benefician de las inversiones de las reservas que se forman y consiguen crear empleo y, en segundo término, las Administraciones, por vías ordinarias, incrementarán sus recaudaciones por la mayor actividad económica, impulsada por las inversiones de las reservas financieras en proyectos comunitarios concretos, independientes de los Presupuestos generales de los Estados miembros.

16 de Febrero de 2004

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Francisco Montaner


Globalizar la vivienda con coste cero